Wendor Salgado

In a small corner of the Breña district in Lima lives one of Criollo music’s greatest contributors, Wendor Salgado. Born in 1941 in Barranca, he moved to Lima when he was two years old. Wendor first learned to play the guitar at age twelve, from a local friend.  A small neighborhood group formed and soon expanded to include many young men who would go on to become important contributors to Criollo music.  Wendor’s circle of friends included, among others, Alberto Urquizo, Ernesto Chávez and Victor Reyes.  

At the neighborhood music center “La Reunión,” Wendor met many other rising musicians from adjacent districts and soon found himself attending regular sessions at a place called Tipuani.  There he began to meet musicians who, according to Wendor, developed on the streets using an entirely different style of singing and repertoire.  These musicians would become revered patriarchs of Criollo music and included Augusto y Elías Ascuez, Manuel Covarrubias, Dávila, Ernesto Soto, Tato Guzmán and Francisco Flores “Pancho Caliente”.   Wendor tells that his first day there he expressed admiration for these men and they subsequently invited him out for chicharrón, a peruvian pork dish typically shared for breakfast after “all nighters”.  A well-known widow of an older Criollo singer lived close by.   The young men walked over to her house at 8am and began a jarana.  It was at this point that Wendor recalls falling in love with Criollo music.

According to Wendor, there is a popular notion that Criollo musicians don’t work hard, or are lazy, even though most hold day jobs as well as practice their craft.  Wendor himself was a textile mechanic and even worked two years outside of the country at a factory between 1979 and 1981.  Throughout his career Wendor has played professionally in countless peñas.  More recently he began sessions solely for the purpose of making music.  The first of these was called El Vallejos.  The gathering became popular and soon developed a large public audience.  In response, and to get away from “showmanship”, some friends proposed that the original group meet behind closed doors on Friday afternoons.  It was decided that the meeting place would be Wendor’s home.  Thus La Catedral was born.

The first meeting of La Catedral took place on November 5, 2004. Since then by invitation only, musicians meet every Friday at 5pm in Wendor’s living room, playing and recording the music of years gone by.  To this day this peña seeks to preserve the traditional Criollo music, keeping it alive through performance.  Here members of La Catedral collect songs and stories, reminiscing about their musical histories. Occasionally students are allowed to enter, but these musicians only observe. They go to learn and Wendor is happy to share the music with anyone who is interested.  His goal is to pass the traditional repertoire on to younger generations.  Wendor also often performs professionally at la peña Don Porfirio in the Barranco district, on Friday evenings late into the night.

En una pequeña esquina del distrito de Breña en Lima vive una de las personas que más ha contribuido a la música criolla: Wendor Salgado. Nació en 1941 en Barranca y a los dos meses fue llevado a Lima. Wendor aprendió a tocar la guitarra a los 12 años, con un amigo vecino. Se formó un pequeño grupo de vecinos que pronto se expandió, entre los que se cuenta a muchos jóvenes que proseguirían hasta convertirse en importantes exponentes de la música criolla. El círculo de amigos de Wendor tenía, entre otras figuras, a Alberto Urquizo, Ernesto Chávez y Víctor Reyes. 

En el centro musical del barrio, La reunión, Wendor conoció a muchos otros nuevos valores de la música de distritos adyacentes y pronto se vio asistiendo regularmente a sesiones en un lugar llamado Tipuani. Allí empezó a conocer a músicos que, según Wendor, se desarrollaron en las calles utilizando un estilo de canto y un repertorio totalmente diferentes. Estos músicos se convertirían en venerados patriarcas de la música criolla y entre ellos se cuenta a Augusto y Elías Ascuez, Manuel Covarrubias, Dávila, Ernesto Soto, Tato Guzmán y Francisco Flores “Pancho Caliente”. Wendor cuenta que la primera vez que estuvo allí expresó su admiración por estos hombres y posteriormente lo invitaron a comer chicharrón, un plato peruano a base de cerdo que normalmente se comparte en el desayuno después de una trasnochada. La famosa viuda de un antiguo cantante criollo vivía cerca. Los jóvenes caminaban hasta su casa a las 8 de la mañana y empezaba la jarana. Fue en este momento que Wendor recuerda haberse enamorado de la música criolla.

Según Wendor, existe la idea generalizada de que los músicos criollos no trabajan mucho o son ociosos, aunque la mayoría trabaja de día además de practicar su arte. Wendor mismo fue mecánico textil e incluso trabajó dos años fuera del país en una fábrica entre 1979 y 1981. A lo largo de toda su carrera, Wendor ha tocado profesionalmente en innumerables peñas. Más recientemente, empezó sesiones con el único propósito de hacer música. La primera de estas se denominó El Vallejos. La reunión se hizo popular y pronto convocó a una gran cantidad de público. En respuesta, y para apartarse de la “teatralidad”, algunos amigos propusieron que el grupo original se reuniera a puerta cerrada los viernes por la tarde. Se decidió que el lugar de reunión sería la casa de Wendor. Así nació “La Catedral”.

La primera reunión de “La Catedral” se realizó el 5 de noviembre de 2004. Desde entonces y sólo con invitación, los músicos se reúnen todos los viernes a las 5 de la tarde en la sala de Wendor, para tocar y grabar la música de años pasados. Actualmente, esta peña intenta preservar la música criolla tradicional, manteniéndola viva a través de su ejecución. Aquí, miembros de “La Catedral” recopilan canciones y relatos, rememorando sus historias musicales. De vez en cuando, se permite el ingreso de algunos alumnos, pero estos músicos sólo observan. Ellos van a aprender y Wendor se siente contento de compartir la música con todo aquel que esté interesado. Su meta es transmitir el repertorio tradicional a las generaciones más jóvenes. Wendor también toca con frecuencia de manera profesional en la peña Don Porfirio en el distrito de Barranco, los viernes hasta bien entrada la noche.